Buenas Prácticas de Seguridad que reducen el riesgo en tiempo de Pandemia

El periodo que vivimos de aislamiento social, crisis laboral, enfermedad y muerte a nivel mundial nadie lo vio venir, sin embargo, para los que conocemos algo de seguridad y trabajamos en ella nos reafirmó que el riesgo, por más improbable que parezca, siempre se debe considerar. Estoy seguro que nuestros futuros análisis del riesgo y las medidas de mitigación que se apliquen van a ser de contenido profundo acompañadas de creativas e ingeniosas herramientas que articuladas juntas nos permitirán reducir el impacto de perdida, sea cual fuera este (monetario, personal, social, laboral, legal, etc).

No es mi interés en este artículo analizar lo sucedido o como fue causado, que podemos hacer para reducir las pérdidas fatales o describir estrategias económicas para sobrevivir, de eso ya hemos leído cantidad de información falsa y fidedigna de diversas fuentes, algunas serias y otras alarmistas y poco orientadas a dar paz emocional a cada habitante del planeta, Creo que de eso ya hemos tenido bastante y aun esperemos recibir más información de todo tipo por lo que recomiendo prudencia y análisis al leerla antes de colaborar en su difusión.

En esta oportunidad deseo compartir algunas buenas prácticas de seguridad de uso diario esenciales que salen a flote en este tiempo de crisis, preocupación, sacrificio y desesperación (atención: nunca es tarde para empezar su aplicación). No todo lo que nos afecta es total y ciertamente perjudicial, también conlleva enseñanza y resiliencia acompañada de grandes dosis de optimismo pues a pesar de lo que estamos viviendo, nuestra disposición mental y espiritual no debe de dejar de ser positiva y aguardar lo mejor porque somos nosotros los responsables de seguridad ver siempre el vaso medio lleno y nunca medio vacío.

Conocer a cada miembro del equipo de seguridad y comprometerlo con su organización, es esencial que el encargado de seguridad de la organización conozca y comparta experiencias, ideas, capacitación y conocimiento con los agentes de vigilancia, supervisores y coordinadores. Saber cómo piensan y que criterio usaran en la respuesta a eventos fuera de horario normal y emergencias nos da una luz de que tan bien preparados se encuentran, cual es el grado de profesionalismo en la ejecución de sus tareas y cuál es su nivel de compromiso con la organización. El éxito de la gestión de seguridad depende en gran medida de la eficiencia de cada uno de sus miembros, es por ello que estrechar vínculos se vuelve trascendental en la mitigación del riesgo.

Estrechar lazos con los directivos y gerentes encargados de tercerizar el servicio de seguridad, el personal que cubre funciones de vigilancia, como todos nosotros, también tienen problemas personales y familiares, problemas con sus boletas de pago, gestión de sus licencias de permiso con goce de haber y en algunas oportunidades solo recibe el silencio administrativo propio de la empresa cuando ésta minimiza los inconvenientes de su personal. Por ello, nosotros debemos conocer a sus funcionarios y apoyar de manera equitativa en la gestión no atendida de su personal, facilitar y agilizar sus trámites administrativos y sobre todo que ambas partes nos conozcan como encargados de seguridad preocupados por el trato igualitario. Esta actitud dinamiza la confianza y compromiso reforzando lo mencionado en el párrafo anterior.

El contrato de seguridad y vigilancia debe reflejar estándares claros de Protección de Activos, Es sumamente importante que en cada contrato donde se vea involucrado el área de seguridad se intervenga y, claramente, se especifique que esperamos de cada servicio contratado, que tiempos de respuestas son permisibles, cuales con las condiciones fortuitas que deben tomarse en cuenta y que acciones se tomaran en caso de su incumplimiento, entre otras. Resumiendo: nuestros estándares de seguridad en el trabajo deben ser cumplidos por cada uno de los stakeholders vinculados con nuestra organización, esta es otra herramienta de mitigación del riesgo efectiva y aceptada en la industria.

El conocimiento y control de las operaciones de seguridad es integral y no tiene límites de espacio o tiempo, esto significa que sin importar el estado de la operación (horario normal, horario nocturno, para temporal, para forzada e indeterminada como actualmente se encuentra el sector empresarial en el mundo), nuestra labor continua, ya sea en modo presencial o remoto, la coordinación y comunicación es básica en la solución de problemas a distancia y el conocimiento y la explotación de medios informáticos nos pone a la vanguardia en la toma de decisiones para prevenir eventos no deseados e inconvenientes no mapeados propios del servicio de vigilancia humana y electrónica.

La seguridad electrónica va más allá de contar con cámaras de CCTV y/o sensores, debemos desarrollar el concienzudo análisis de riesgo antes de la colocación de cualquier elemento de seguridad física, en especial en lo que se refiere a equipos electrónicos, debemos determinar si realmente se hace imprescindible su instalación y si su empleo permitirá dar la alerta temprana que deseamos para el tiempo estimado de reacción de la fuerza de respuesta. En este punto reconocemos que tan bien dominamos los principios de diseño e implementación de sistemas de seguridad electrónica así como nuestra capacidad de cumplir objetivos operacionales al menor costo posible.

Desarrollar métricas en beneficio del área de Producción nos permite compartir el riesgo, esta buena práctica no solo informa de las potenciales áreas vulnerables, también alerta acerca de bienes y activos con potencial riesgo de pérdida por lo que esta información, bien aprovechada por el área de Producción, es de suma utilidad en materia de prevención sobre todo cuando se labora con gran número de contratistas. Trazar curvas que demuestren la tendencia de pérdida potencial vs real nos permite ajustar significativamente nuestro sistema de seguridad haciéndolo más eficiente pero sobre todo, tener a nuestro cliente interno (área de Producción) informado lo compromete como actor responsable dentro de la estrategia de gestión del riesgo.

Eliminar barreras de comunicación con otras áreas y colaborar en todo lo que asegure/beneficie a la organización, como dijo Henry Ford: “Juntarse es un comienzo. Seguir juntos es un progreso. Trabajar juntos es un éxito”, hoy más que nunca el área de seguridad se pone al servicio de todos y cada uno de los departamentos de su organización y participa activamente en la solución de impases y conflictos producto del caos y el estrés ocasionados por la condición en que vivimos. Nuestro apoyo y consejo va desde transportar equipos esenciales durante la restricción de movimiento social hasta asesorar en el desarrollo de documentos y contratos con terceros pendientes de elevación y firma por la alta gerencia y que comprometan de alguna manera la seguridad de nuestra organización. Proyectar la sensación de seguridad a nuestros directivos y pares jamás fue tan bien ponderada como ahora.

Como se puede apreciar, hoy en día nuestras actividades de rutina se vuelven sumamente importantes y relevantes, nuestras recomendaciones y propuestas de protección a la organización son críticas para la continuidad del negocio y manejo de la crisis a consecuencia de la pandemia originada por el COVID-19. La trascendencia y efectividad de nuestra participación en cada proceso de la empresa, por pequeño que este sea, dependerá de nuestra actitud de servicio y de la capacidad de cambio que tengamos para enfrentar las nuevas amenazas que emergerán durante y después de esta etapa mundial de riesgo, sin embargo queda demostrado que los principios básicos de seguridad expresados en términos de liderazgo, trabajo de equipo, control y proactividad nunca pasaran de moda y se han vuelto variables fundamentales en el manejo del trance que atraviesa cada empresa a nivel mundial.

Los invito a comentar y enriquecer este artículo con su experiencia y conocimiento.



2 comentarios

  • Raul Sanchez Palomino

    Excelente alcance Emilio, pero también, consideraría que en el contrato, se debe de incluir, que la Empresa de Seguridad, tiene que hacer una mejor selección de sus integrantes y que no exista demasiada rotación, esta crisis, nos ha demostrado, que los agentes de apoyo, son los que se aprovechan de nuestras vulnerabilidades (para dejar de hacer y/o permitir que nuestros activos se pierdan).

    • luisgonzales

      Estimado Raul,

      Precisamente estos lineamientos son aplicables a cualquier rubro y también atemporales. En buena parte, las empresas que brindan servicios de vigilancia pierden el enfoque, atención y cuidado en su principal activo: la persona y, cuando esto sucede, rápidamente se evidencia a través de la rotación de su planta activa laboral.

      Esta crisis mundial nos ha enseñado, entre otras cosas, que la empatía, el empoderamiento, la comunicación y la confianza deben revalorarse en este nuevo orden sujeto a cambio y siempre desafiante.

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